No sabría explicar que tipo de olor, pero de repente me vi ahí. Con apenas seis o siete añitos... y mi mente ha viajado en el tiempo.
He recordado a mi abuela. Se llamaba Catalina. Tenía una cuadra bajo la casa en el Pueblo en el que habría unas 5 vacas. Incluso recuerdo que una de ellas, se llamaba Estrella y otra Rubia.
La observaba bajar las escaleras mientras yo permanecía en los peldaños de abajo, jugando con algun bicho que habria cogido y que atesoraba en aquella caja de latón verde abollada con dibujos orientales que mi madre había usado para sus hilos de costura y de la que se había deshecho ya.
La veo ahora mismo, bajando esos peldaños de piedra despacio. Apoyaba su mano en la rodilla mientras lo hacía. Poco a poco. Ahora ya se que el motivo sería aquella maldita artrosis.
Con su mandil gris de cuadros, sus zapatillas de espuma negra y su moño bajo.
Cuando llegaba a mi altura se colocaba las madreñas y me miraba de reojo. Entonces me preguntaba:
-Qué tas liando Dolores??
No se lo que yo le respondía. Probablemente me reiria y escondería detras de mi lo que tenía en las manos en ese momento. Eso no lo recuerdo.
Lo que si recuerdo es que en cuanto tenía oportunidad, la seguía hasta la cuadra para expiarla desde aquel quicio de madera .
Tengo el olor de esos animales metido dentro. El calor, la humedad del sitio... Entonces seguía con la mirada todos sus movimientos. La escuchaba conversar con las vacas y hacer las tareas, hasta que reparaba en mi que me hallaba callada y encogida entre aquella puerta raida .
-Donde vas??
-Contigo güelita..
-Ponte pa ya, que ese vaca que ta ahí, va a mancáte. Nun enredes nina...
Entonces despues de un ratín, ella volvía a mirarme y me sonreía.
- Anda ven...
Yo me acercaba despacio donde ella estaba porque las vacas eran demasiado grandes para mi y siempre temía que me pisaran o que alguna me salpicara cuando levantaba el rabo para hacer lo propio.
Y me cogía la manita. Me metía entre ella y el taburete, cogía el barreño plateado y acercaba sus manos entre las mias a las ubres de la vaca y juntas, la ordeñabamos.
Y alli estabamos mi "guela" Catalina y yo entre aquellas vacas gigantes. Debí sentirme muy feliz en esos momentos, porque he conseguido rememorarlos tan solo con un olor que ahora me ha llegado.
Así.. juntitas las dos.....
Lola
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